Después de las olas de calor experimentadas el pasado Verano, era cuestión de tiempo que repercutiera en el índice de mortalidad en nuestro país. La peor parte se la ha llevado la comunidad autónoma de Aragón, donde sus datos se han disparado.
La mortalidad se dispara en Aragón
Los datos que facilitan las autoridades sanitarias indican que entre el 16 de mayo y el 13 de julio de 2025 se registraron en España 1.180 muertes atribuibles a las olas de calor. En Aragón, concretamente, se reportaron 43 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas durante ese mismo periodo, coincidiendo con los días de calor extremo que afectaron a la comunidad. En Zaragoza, a finales de junio, los termómetros llegaron a marcar 43 grados, uno de los registros más elevados del verano.
El Ministerio de Sanidad ha señalado que, en comparación con el año anterior, la mortalidad atribuida al calor ha aumentado un 87 %, mientras que los episodios de calor extremo se han incrementado en un 73 %. Evidentemente, este fenómeno ha supuesto una mayor carga de trabajo para los complejos funerarios y una presión añadida sobre los servicios sanitarios.
El tanatorio de Torrero registró los mismos enterramientos en Julio que en Febrero, contando con la época invernal y el “efecto gripe”. En circunstancias normales, la cifra oscila los 30 cuando este año ha sido de 100. Si se analizan los fallecimientos totales, en los dos meses ocurrieron 674, un hito en este siglo.
Un cambio de tendencia
Estas cifras llevan a los expertos a deparar un cambio de tendencia registrado en los últimos años. El Registro Civil de Zaragoza ha informado de que entre los meses de enero a julio se han producido 4.749 fallecimientos. Representan 215 más que 2018 y 73 más que 2017. También se ha visto aumentado notablemente el número de incineraciones en los tanatorios de Castellón, donde se han incinerado al 60% de los fallecidos.
Estas cifras llevan a los expertos a prever un cambio de tendencia en la mortalidad estival registrada en los últimos años. La combinación entre temperaturas cada vez más extremas y el envejecimiento de la población está generando un aumento progresivo de los fallecimientos durante los meses de verano, así como una creciente demanda de servicios funerarios y de incineración en distintas comunidades del país.